sábado, 24 de diciembre de 2011

Todo, en vano.

Y sigo aquí esperando un maldito milagro. Algo que me saque de este sitio en el que las vacías y grises paredes no dejan de susurrar y recordarme las razones por las cuales existen todos estos sentimientos. Los mismos errores otra vez. Intentar ser fuerte deja de ser suficiente. De nuevo no sé que hacer. Las razones que quedaban para seguir adelante con una sonrisa, se han esfumado. Desaparecieron en cuanto diste la espalda a todo lo que habiámos creado. Todos necesitamos algo a lo que aferrarnos, no somos tan fuertes. Suspiro. Me ahogo. Me quedo sin aire cuando todos los recuerdos vuelven. Soy una extraña entre toda esta gente feliz. Dicen que algo ha cambiado. Mi mirada no es la misma. Las sonrisas tienen más valor que nunca. Ahora una sonrisa, significa hallar una nueva razón. Se dicen muchas cosas. Y todas son en vano. ¿Una sonrisa? ¿Una mirada? ¿Una caricia? ¿Un abrazo? Sí, dije que cada una de esas cosas podrían hacerme feliz. Podrían. Estos sentimientos me pueden. Todo se está desmoronando. Los sueños se vienen abajo. ¿Y lo permitimos? Pude ser fuerte. Pude finjir que todo daba igual. ¡Maldición!. No es verdad. Nada de esto puede serlo. Pero la verdad ya da igual. La realidad nos asfixia cada vez que hay que enfrentarse a ella. No volveré a ver tus ojos otra vez. No sentiré tus manos una vez más. Jamás podré sentir como las penas se esfuman al abrazarme tú. Esa es la realidad. Enfrentarse a ella será en vano. Pero el futuro, puedes tener claro que lo pienso cambiar.

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